BLOGGER TEMPLATES AND MySpace 2.0 Layouts »

domingo, 27 de junio de 2010

Tengo miedo


Tengo miedo de quedarme sola otra vez, tengo miedo de que las personas que yo idealizo perfectas me dejen atras , y yo el ver como siguen caminando.
Tengo miedo de que él reaparezca en una nueva persona y vuelva a abandonarme, tengo miedo de que un abrazo suyo, un beso suyo, una palabra suya , una promesa suya , tambien sea las que él me hizo , y despues me deje, asi, tirada, sin nada mas que hacer, muerta, sin vida.
Por que sin vos yo no soy nada, mi mundo entero gira en torno a vos, mi persona especial, mi princesa.
Somos dos princesas , una fuerte y decidida, y otra debil e insegura.
Vos caminas con zapatos de hierro, y yo camino con zapatitos de criztal...
Cuando mis debiles pies ya no tengan fuerza para levantarme, ¿vos vas a poder prestarme tus zapatos?, o tambien me vas a dejar sola asi, sin mas?
Como puedo confiar en que, la eternidad que quiero lograr con alguien se cumpla?
Yo quiero la eternidad, yo quiero dulces recuerdos, pero los quiero dentro de nuestra ETERNIDAD.

Yo quiero alcanzar la ETERNIDAD con vos

Anoréxicamente correcta

Estaba desbarrancada pero no podía notarlo. Aún así, dentro del despliegue de maldad y hambre sabía que tenía mis propios límites para respetar. Vivía basada en aquellas dos leyes que había inventado para mi mundillo hambriento, pero aún así había algo mucho más poderoso que mis reglas y eran mis padres.
Nunca pude contra ellos porque en realidad nunca quise ir en su contra. ¿Cómo puedo no ser condescendiente con la gente que me hospeda en su casa? Así los sentía: las palabras “papá” y “mamá” ya no salían a borbotones por mi boca, ahora vivía en “la casa de mis viejos”. No pertenecía a ningún lugar y en ninguno me sentía cómoda.
La escuela se había vuelto un fastidio: mis supuestas amigas (que en aquel momento no lo eran tanto) comenzaba a fastidiarme a diario con miradas inquisidoras ya que ninguna se atrevía a preguntarme si me estaba muriendo definitivamente.
Supongo que en estas situaciones siempre es más fácil hacer la vista gorda o mirar para otro lado. Y la gente suele elegir lo más fácil, claramente, porque es lo que demanda menor esfuerzo. ¿Quién podía gastar algo de sus fuerzas en intentar ayudar a alguien que pensaba que no necesitaba ayuda? Bien, nadie; pero eso no lo sabían: ellas no sabían si yo quería, necesitaba o estaba dispuesta a recibir ayuda. Nunca me lo preguntaron y quizás así me facilitaron el camino directo a la perdición.

No podía contar con ellas porque mi mundo era algo excéntrico. No iban a entender mis juegos, ni mis leyes, ni lo mucho que me molestaba que comiesen en frente mío; por eso era mejor dejar de verlas tanto y por eso necesitaba estar sola. Ya no quería tener que estar inventando que iba a dormir a la casa de alguien, quién fuera: necesitaba mi propio espacio.

En mi casa se estaban viviendo
momentos de agobiante tensión que ni mi cuerpo ni mi alma podían soportar y a la vez, sentía que estaba matando a mi padre y desahuciando a mi madre.

Ana me había convertido en una marginal o yo había elegido serlo con tal de serle fiel a mi diosa adquirida, me escondía de mis padres porque quería evitar peleas, me escondía de mis amigas porque quería evitar que se dieran cuenta de todo lo que me estaba pasando… ¿qué me quedaba? La respuesta a todos mis problemas: Él. Me iba a refugiar en él, una vez más.



jueves, 24 de junio de 2010

Remember

Vuelvo a escribir después de algunos días de abandono. A veces los recuerdos surgen tan fuertes, tan prepotentes que tengo que calmarme y pensar (darme cuenta) que ya todo pasó, que no soy más aquello de lo que escribo. Me extraña y atemoriza saber que quizás sí soy aquello, una versión desmejorada de lo que fui. Desmejorada, pienso yo; mejoradísima pensarán otros. Yo no lo sé, simplemente quise escribir y vinieron a tocarme puerta decenas de fantasmas olvidados, de haches colgadas de mis músculos, cientos de ecos rellenándome los huesos. No quiero que me invadan y sin embargo los busco compulsivamente: los busco para terminar, porque quiero cerrar un capítulo (por fin cerrar algo) en mi vida.
Quiero dejar de ser la persona que tuvo un pasado oscuro, quiero ser la del futuro prometedor, la que sonría sin tener que esforzarse, que no está bien porque toma antidepresivos. Necesito saber, necesito tener garantías de que en algún momento voy a ser feliz con continuidad; que mis desvariaciones van a acabar en algún momento, en algún futuro cercano. Quiero dejar de ser inconstante y absurda y quiero por fin poder tomar una decisión que dure más de cinco minutos. Quiero ser fuerte. Quiero tantas cosas… y aquello es un signo de fortaleza, de crecimiento. Antes no quería nada, no quería, no. era la negación en persona, era la nada misma: nada de comida, nada de deseos, nada de nada. Solo la acuciante necesidad de dejar de existir, de ser nada.
Cuando volvemos al pasado, cuando sobrevolamos las penas es importante tener una referencia de realidad. A mí, esa referencia no me está funcionando, a ratos la pierdo y me pierdo. En mi caso, no estoy sobrevolando las penas: estoy penetrándolas con fuerza (o ellas a mí, en todo caso), inspeccionando cada una de ellas, revisando los ecos archivados, recordándolos, escuchándolos una vez más. Cada eco desintegra algo de mi entereza, de aquella que supe construir estos años; cada línea de este texto, que pretendía fortalecerme, está haciendo más y más vulnerable a las haches, a los ataques desprevenidos del pasado.
Muchas veces tengo miedo de hundirme en una dimensión desconocida, aquella entre lo absurdo y lo real, entre mi y mi vida. Es un tema que me ocupó varias sesiones con mi psicólogo. Suelo perderme, suelo no tener referencias. No sé si soy absurda o yo, no sé qué me pasa, qué día es ni dónde estoy. El proceso de escritura nos aísla: debemos concentrarnos y “vivir” en un mundo diferente del resto. Entramos en contacto, en mi caso, con personajes del pasado, con vivencias, recuerdos, archivos en la mente y nos olvidamos de qué día es o sobre qué estamos escribiendo. Eso me sucede: a veces pienso, cuando cierro sesión en mi computadora, que estoy en el año 2004 y que estoy mal, sola y una gota de sangre se desliza desde mi frente hasta mis labios. Me miro en el espejo: esa no soy yo hoy. Si no tuviera espejos o si viviera sola me demoraría quizás días hasta encontrar una referencia de realidad que me indique en qué día estoy, qué hora es, dónde estoy o quién soy.
No quiero estar sola mientras termino este texto, tengo mucho miedo de perderme y no saber cuál de mis versiones soy. Estos dias suelo ir a caminar demasiado a menudo y excesivamente sola. No porque no disfrute de la compañía sino porque no encuentro con quién compartir lo que me pasa. ¿Cómo puedo explicarle a alguien que dejo de escribir y no me acuerdo de quién soy?.
Nadie en mi círculo social puede entenderlo, es decir, nadie puede entender acabadamente el sentido de no saber quién soy. Pueden darse una idea y decirme: “ya vas a estar bien” pero no es eso lo que necesito. Él se ofreció a ser mi referencia. “Cuando estés triste, sola o simplemente necesites una voz podes llamarme”. Espero no tener que molestarte- le contesté. No por molestarlo sino porque no quiero tener que hacerlo pues eso significaría que me perdí. No quiero perderme, por nada del mundo quiero volver a ser aquello que fui. No quiero tampoco renegar ni arrepentirme, simplemente ahora estoy (¿estoy?) en otra etapa de mi vida, donde tampoco tengo fuertes referentes ni pilares que me sostengan pero al menos soy un acróbata con lazos algo más fuertes y estables.
Me llena de impotencia y dolor escuchar frases que se repiten. Que algunas de las cosas que me llenan de ilusiones sean las mismas que me desalientan. Que las personas pueda seguirme causando rechazo y amor al mismo tiempo. Que pueda seguir amando y odiando con similar intensidad a las mismas personas. Escuchar en boca de otro hombre las frases que el me decía me llena de miedos, de inseguridades ¿Soy yo? ¿Son ellos? ¿Qué está pasando? Entonces no entiendo si es él o si son personas diferentes. Si es otra persona o si sigue siendo él vestido de hombre nuevo, con promesas de un probable amor duradero y las mismas mentiras que escucho desde que tengo catorce años. ¿Quién sos? ¿A cuál de mis mundos perteneces? ¿De dónde saliste?
“Usá la tristeza que sentis, dale un sentido. Dale un porqué, hacela tuya. Ahora que te sentís así, expresalo ”- me dice uno. “Vamos, no estés mal.''-me decian otros. “No quiero estar con una alguien que tenia cultura suicida ” escuche. “No quiero estar con una enferma”-. No quiero volverme loca, no quiero pensar que estoy proyectando, no quiero. Sé que las cosas que escucho son reales, ojalá pudiera grabar algunas de mis conversaciones con el resto , con todos , con lo que me rodean, pequeños retazos de algo que es REAL. No sé quién es o si son la misma persona, no lo sé.
¿Cómo puedo no confundirme? Y al mismo tiempo estoy tan sola… tan rodeada de gente, de lugares comunes, de frases célebres y palmadas en el hombro que no me ayudan en nada. Tan sola me siento. Escribo en un rincón de mi casa, sola, durante horas. No quiero escuchar voces y sin embargo necesito escuchar pasos: eso me conscientiza (no estoy en mi casa, no vivo sola). La semana pasada fui al cine incansablemente: lunes, martes, miércoles. Y estoy sola. Busco referencias llamando por teléfono, porque cuando es lunes y es martes y es miércoles y caminas sola por las calles esperando que el reloj de más vueltitas, esperando que abra la sala (para sentarte sola y ver una película sola y salir sola e irte sola hasta tu casa para seguir sola) necesitas referencias. Necesito saber que estoy viva, que si me muero alguien se va a preocupar, que alguien me espera en casa o que al menos alguien sabe dónde estoy.
Entonces llamo una vez y no contesta. Mil pensamientos cruzan mi mente, decido no hacerles caso. Llamo de nuevo con el mismo resultado: “usted se ha comunicado con…”. No, no me comuniqué con nadie. Ya es tarde y estoy sentada en el banco de una acera esperando que abra la sala cuatro del cine. La tercera llamada tiene un diferente destinatario. Ella me atiende, habla conmigo, me da un marco de referencia, corto. Respiro, estoy viva.
Ojalá ellos entendiesen lo que significa para mí, ojalá supiesen algo de lo que me pasa. No pueden entenderlo. Muchas personas necesitan leerlo o verlo en fotos: no quiero que leas ni veas mi dolor en una foto ni un libro, quiero ME veas, que sepas que estoy viva , que me duele y que te necesito.
Esto me obliga a caminar al borde del abismo, un abismo infinitamente profundo. Estoy dispuesta a mirar lo que yace en el fondo o en el camino hacia el fondo del abismo, pero necesito una mano que me sostenga solo por si me resbalo. Quiero que lo entiendan, o quizás sea menos prepotente: me gustaría que lo entendiesen.
Pero estoy sola, no hay manos que me sostengan. Aquellas que se ofrecen sin dudarlo no son tan fuertes como para sostenerme sin caerse conmigo y no quiero que nadie lo haga. Si voy a hundirme lo haré sola, nadie merece hacerse cargo de lo que me pasa o de los recuerdos que me invaden. Debo ser fuerte, afrontar lo que me toque, ser artífice de mi destino e intentar por lo menos que quienes sufrieron conmigo no vuelvan a saber de mi dolor.


Habia una necesidad clara de dicha conferencia?
Realmente la habia?
Realmente tenian que saberlo?
Que hize?
la verdad es que...

NO ERA NECESARIO


TODOS ESOS MIEDOS QUE ESCONDES SE CONVERTIRÁN EN UN SUSURRO EN TU OÍDO Y SABES QUE LO QUE DIGAN TE HERIRÁ FUERTEMENTE Y SABES QUE SIGNIFICA MUCHO Y AÚN NO SIENTES NADA ESTOY CAYENDO, ME ESTOY MARCHITANDO HE PERDIDO TODO SABES QUE NO QUIERO DAÑARTE PERO SABES QUE SIGNIFICA MUCHO Y AÚN NO SIENTES NADA...

miércoles, 23 de junio de 2010

Help me...


Como saber cuando sentir , y como saber cuando dejar de sentir?
Como saber cuando hay que confiar y cuando no?,
Como saber cuando puedo contar cosas como estas ?
COMO?
Es posible transmitirles el mismo dolor a otras personas?,
aunque sea una proyeccion, una minima parte de mi sufrimiento, no, no puedo,
no de esa manera, pero tarde o temprano se los voy a tener que decir


Estando desacostumbrados el uno al otro
realmente hicimos los mejor, ¿no lo hicimos?
formábamos parte de un amor erróneo
pero no fue un error
Mis manos no son capaces de agarrarse bien
¿que tan lejos soñábamos?